En Chacras de Coria se respira un aire único; una extraña
mezcla de naturaleza y familiaridad, de arte y cultura, de paisajes
típicos y vida saludable Una verdadera tierra de
contrastes.
A tan sólo 15 km de la capital mendocina se encuentra
esta pintoresca villa, punto de encuentro de las rutas del vino
y de las más originales propuestas gastronómicas.
Su nombre recuerda una encomienda asentada en el lugar, en la
que su propietario Don Bohorquez de Coria- estableció
las primeras chacras allá por el año... Desde
entonces, los lugareños bautizaron esta zona como las
chacras de Coria.
Conocida por un microclima particular, esta villa seduce por
su aire siempre fresco, por el verdor del entorno y por un marco
de serranías y viñedos.
Esta casona rural refleja el arte de combinar la piedra andina
con la madera típica del desierto, en una unión
sutil que rescata la naturalidad, la sencillez y el confort
moderno.
Apenas ingresa al lugar, el huésped ya sabe que está
en tierra de vinos. Una original ventana de piso permite apreciar
los secretos de una cava subterránea revestida con piedra
y durmientes. El entorno perfecto para dejarse seducir por los
mejores vinos mendocinos.
En cada ambiente de la casa, gruesos durmientes rescatan con
buen gusto la rusticidad propia del particular y cálido
estilo de construcción del Sur del país; estilo
que sirvió de inspiración en la arquitectura general
de Lares de Chacras.